domingo, 29 de diciembre de 2013

Capón relleno #receta de Navidad

entre col y col, beluga

Sé de buena tinta que hay quien espera esta receta como agua de mayo. No he podido publicarla antes porque estaba a falta de fotos. Y es que la Nochebuena, que es cuando lo preparé, no hubo ni tiempo, ni luz en condiciones para retratar al capón. Así que tuvo que ser más tarde, pero más vale tarde que nunca, digo yo. Puede ser una gran idea para la noche de Nochevieja o la comida de Año Nuevo, más ligero que el cordero y más jugoso que el pavo. 
La receta es invención propia, pero está basada en el pavo relleno que preparé el año pasado en Texas siguiendo las instrucciones de Carmen (o Mary), por lo que le dedico esta versión española de su relleno. También me he basado en todas las recetas de capón que he encontrado, y en las que decía que se necesitan de unos 50 minutos a una hora por kilo de capón para asarlo (a 180ºC), pero el mío estuvo listo mucho antes (en unas 2 horas y 45 minutos), según el termómetro que le pinché al bicho. Aunque me hizo dudar, estaba perfecto. Así que os recomiendo usar un termómetro para carnes, que se pincha entre el muslo y el cuerpo del pollo, sin tocar hueso, y sacar el capón cuando marque un punto antes de la temperatura para aves. No falla. 

Para acompañar al capón, mi hermano David preparó una lombarda a la madrileña y coció a la perfección unas patatas para una ensalada de patata alemana. Y yo preparé el puré de batata de Mary para tener una cena fusión. Os daré también la receta, aviso que este puré es más dulce que salado.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Apple butter

entre col y col, beluga


Nunca había probado la "mantequilla de manzana" (crema de manzana sería una traducción más afortunada) hasta que fui a Texas. Allí hay unos restaurantes con tienda, como si fueran "Vips del oeste", donde se sirve y vende esta exquisitez llamada apple butter que no lleva mantequilla, pero se extiende en el pan como si lo fuera. Se trata de Cracker Barrell, cuyo pintoresco porche luce una hilera de mecedoras de madera al más puro estilo local (también se pueden ver estas mecedoras en el aeropuerto de Dallas, donde da gusto poder descansar un ratito antes de continuar el viaje). También se puede comprar apple butter en las grandes superficies, pero la que yo he probado no se acercaba ni de lejos a la de Cracker Barrell, más especiada y altamente adictiva.
Con el ánimo de dar con la receta de semejante manjar, estuve investigando por la red recetas de aquí y de allá, hasta dar con la de gastronomía y cia, que me pareció bastante fiable, sobre todo porque otras empleaban 4 veces más de azúcar que ésta y tenían comentarios de usuarios no muy contentos con la gelatina pegajosa que les había salido. 
Añadiendo especias que aparecen en otras recetas y doblando la cantidad de canela, conseguí sorprendentemente un resultado clavado al apple butter de Cracker Barrell. Tal fue mi gozo, que os invito a probarlo. Eso sí, si no tenéis thermomix o un aparato similar (creo que en una panificadora también se puede hacer), os tendréis que armar de paciencia para darle vueltas y cocer a fuego muy lento durante unas 7 horas, aunque os aseguro que merece la pena.